PAUL ARAGON LEYTON

FOTOGRAFIA DOCUMENTAL
May 21, 2008

  • Cuba se ha transformado ante mis ojos. Pasó de ser una isla paradisíaca del Caribe,  envuelta por los mitos del Che Guevera y Fidel Castro y su Revolución a una isla de carne y hueso, de cubanos que diariamente trabajan, se divierten, estudian, descansan con la incertidumbre del mañana.
  • La última vez que visité Cuba, en noviembre de 2006, recuerdo un microbús de lujo lleno de turistas que bordeaba el malecón  al caer la tarde….mientras a sus espaldas la frustación, los apagones y el racionamiento de combustible, comida, ropa, muebles, zapatos son los que dan la bienvenida a los extranjeros en que se aventuran a ver más más allá de las fachadas de la Habana Vieja.
  • Conozco a Letra. Ella es una mujer de 35 años, vive con sus dos hijos y su hermano en una espacio húmedo y oscuro.  Me invitan a tomar una cerveza. Conversan entre ellos y expresan su deseo de viajar  y poder conocer otros países. “¿Y cómo es su país?, hay trabajo?, tienen playas?, uno puede comprar su casa y se puede pasear? Preguntas que resuenan contra las paredes grises que transpiran humedad. Al final los que quedan mudos son ellos, que escuchan mis respuestas con la atención de aquel que nunca ha puesto un pie fuera de su país.  Mi mirada se topa con la cocina, el gas encendido. Me doy cuenta que desde hace tres horas estaba escapándose el gas y le comento lo peligroso de fumar con gas abierto. La respuesta corta y dura fue “no puedo apagarlo porque no tengo un fósforo para poder encenderlo” y ahí acabó mi capacidad de intercambiar pensamientos.
  • Los sueños no escapan al joven Ariel. Mientras otros cubanos tienen autos de último modelo y pueden costearse una cerveza en una salida a la discoteca, Ariel trabaja por $5 diarios y solo aspira a tener un carro y progresar junto a su familia. Un sueño capitalista en una sociedad que no lo es.
  • Por las noches los cabarets se llenan, de salsón y prostitutas. Por las mañanas, los turistas emigran hacia las playas, que parecen un Cancún. Mientras tanto, sus habitantes quedan a la puerta del intento de seguir esperando la fecha en que todo cambie y suceda lo que siempre han escuchado, con todo el riesgo que trae una realidad desconocida pero tan deseada.

 



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